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Que poco duras ya entre las venas, que poco sueles consolarme ya. Mi dulce magia te has ido, ya no eres suficiente para curar el dolor del cuerpo, mucho menos del alma y aun así sigues quemando como la primera vez.

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Es en este punto donde mi locura divaga por horizontes inalcanzables a la razón cuando me doy cuenta del motivo de mi interminable desdicha.

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Hola, ¿Quién soy?, TIC TAC TIC TAC, se acaba el tiempo, una sombra, un nombre y un mal recuerdo, TIC TAC TIC TAC ¿Quién soy?, llanto, dolor y sufrimiento ¿Recuerdas? TIC TAC… Me hubiera gustado escribirlo en el lugar correcto…

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Cómo trago esta melancolía que se ha alojado en mis labios, otros no sirvieron para invocar al olvido, mucho menos al perdón. La piel, dudo que satisfaga mis ansias que un día supe manipular a mi antojo. Simplemente nada tiene fondo, este sin duda es el purgatorio. Redención... eso ya no es para mí.

Incluso

Incluso si no es amor, sólo quiero estar atada a ti, justo así, justo en este momento, y que si la soledad deja salir un te quiero sabemos que no es verdad, no tenemos porque sentir más que el cuerpo. Dejemos que la noche se haga eterna simplemente es un sueño un bello sueño incluso si no es amor sólo es un sueño.

Donde se cura el amor

Pude ocultar la soledad tras una risa burlona sé lo que soy, la mentira que sólo dará placer por un rato aquí no existe el amor, fue la soledad de ambos cuerpos los que nos unió. Los besos aquí saben amargos, saben a paz y a olvido saben a redención. Aquí no existirá un presente, no existe el pasado siquiera el recuerdo de la noche anterior. Aquí, solo existe el error que mañana se borrará del cuerpo dando paso de nuevo a los demonios internos amedrentándonos, culpándonos, llenando de ira a la poca razón que queda a la poca vida que queda. Aquí las palabras dulces duran minutos solo para empalagar al oído un rato, para dejar dispuesto al cuerpo, para cerrar los ojos y el corazón y olvidar las mentiras que el amor nos ha dicho tantas veces. Aquí es el infierno, donde venimos a curar las heridas con cuerpos igual de dañados, con el mismo dolor punzante en el alma, con sonrisas falsas, aquí, es donde venimos a curar el am...