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Pensamientos inútiles #3

Eso del amor es complicado. Aún con los fracasos acumulados sigo sin tener idea para qué carajos nos enamoramos. Ella, que ha ocupado varios nombres, sigue sorprendiendo mi ingenuidad apareciendo por todos lados, apantallándome como la vez primera que la vi en aquellos ojos y esa sonrisa burlona. Cambia de forma, de nombre, de risa y duele de la misma manera que la primera vez. Algunas veces lleva un sólo nombre y me dejo desgarrar la piel y me someto a su dolor porque en su rostro acepto la mentira que más me aterra creer. Ella encarna mi debilidad y la felicidad dañina que añoro. Nunca se queda porque entendimos que de eso se trata el estar juntas. Otras tantas la confundo con lujuria y me aturde los sentidos momentáneamente. Me confunde la soledad. Otras veces es paz y tranquilidad pero nunca se queda por mucho tiempo. Ella que no tiene nunca sentido alguno. Ella que se va y viene y me harto suelo reemplazarla con alcohol.

1-1

Nos hicimos daño porque no entendemos el amor de otra manera. Si todo nace del engaño con consentimiento de estafa la demencia me dejó ceder a tus tribulaciones mentales. Mentira tras mentira tras mentira. ¡Qué felicidad era aquella! Nos creímos la farsa. ¿Recuerdas? ¿Qué carajos era todo eso? El infierno era nuestro porque nosotras lo creamos a nuestra imagen y semejanza. Nunca tuya nunca mía siempre de otras. Nos gustan los juegos sádicos las sonrisas echas con bisturí, las gotitas de sangre manchándolo todo, los rasguños, las drogas y el alcohol. Si te quitas esa mascara deforme, que me encanta tanto, yo dejo mi odio y la soberbia. Mirarnos a los ojos por vez primera con las llagas frescas, con las heridas abiertas, al natural ¿no es ese el amor más puro? Tus besos siempre me destrozan porque siempre saben a final. Te he visto irte otras veces y nunca sé cuándo será verdad. La última vez dijiste: Tal vez, en o...

Abril

Abril: cuando recobra la luna su significado, cuando todos salen sobrando, cuando me doy cuenta que sigo teniendo las mismas manías de entonces, cuando regresamos cada año al punto de partida y los recuerdos parecen asfixiarme, cuando tu ausencia duele tan insoportáblemente bien, cuando escucho tus canciones y recuerdo nuestras conversaciones, cuando te agradezco haber tomado mi mano en el momento más difícil y te reprocho mil y un veces haberte ido.

Elisa

Al fin y al cabo sólo es un ser humano, hermoso por su profundo dolor. Esa frialdad en sus ojos, esa sonrisa perdida, puramente bella, claro, conoce el amor pero así como lo conoció, lo olvidó. Esa forma de decirme que no esos labios a prueba de escozor, esa forma de hablarme o más bien de ignorarme, cultiva toda mi atención. Por favor, que esto no sea amor.