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Tú eres lo que amo, lo que quiero ver sufrir,  lo que odio y deseo, lo que no puedo ver morir. Si estoy a tu lado, o si estoy sin ti,  no importa la manera, nunca seré feliz.

Lo que queda de hoy

Sé que esta es mi batalla y las victorias son sólo cuentos para dormir. Solíamos creernos héroes capaces de cambiar el mundo con nuestra manera de pensar. Solíamos creer y eso era suficiente para pasar las tardes debajo de los juegos oxidados para niños. Ahí la realidad no tenía espacio porque creamos nuestra propia realidad sustentable entre lo que sea nos hiciera feliz. Las tardes de lluvia y sol, las paletas heladas en el mercado, la reta de la tarde, quedarnos echados sobre las resbaladillas y acaparar el único columpio. Vivir, reír y pelearnos de vez en cuando. De pronto todo cambió para mí, todo cambió para ti. La amistad puesta en entre dicho. El coraje de perderte, la despedida absurda y sin sentido. A la tarde siguiente continuamos el ritual después de clases que practicábamos fielmente por felicidad. Había un adiós de por medio y un montón de promesas para olvidar. El pasado de otros nos alcanzó con la vida recién comenzada y pagamos por los errores de otros. Queda...

Abril

Abril: cuando recobra la luna su significado, cuando todos salen sobrando, cuando me doy cuenta que sigo teniendo las mismas manías de entonces, cuando regresamos cada año al punto de partida y los recuerdos parecen asfixiarme, cuando tu ausencia duele tan insoportáblemente bien, cuando escucho tus canciones y recuerdo nuestras conversaciones, cuando te agradezco haber tomado mi mano en el momento más difícil y te reprocho mil y un veces haberte ido.

Arturo

Todavía recuerdo mi reflejo en tus ojos era fácil verme con tantas lágrimas cayendo de tu rostro todas ellas en mi nombre. Hundidos en el dolor de la despedida un adiós, que sería para siempre. El orgullo se tragó mis palabras y secó mi llanto y no dejé ver lo mucho que te extrañaría. Un último rose de labios para hundir más la espina que tenías en el corazón. Me entregaste todo aquello que nos recordaría todo lo que era sólo nuestro la única forma de volver y verte mi amigo, mi amante y dejé que te fueras solo, con tu dolor. Hoy tu recuerdo me castiga cada día porque es inútil buscarte y querer volver y verte ya será el momento en que nos reencontraremos.

Culto al dolor

Yo podría beber de tus labios cada noche, dejarme envenenar por esas palabras que saben muy bien como empalagarme el oído, pero tu nombre siempre ha sido sinónimo de desilusión. ¿Cómo puedo defenderme de tus caricias? Podría postrar mis sueños a tus pies, un simple esclavo de tu seducción, tan débil a esa sonrisa tuya que me arrebata el alma, la razón. Eres un culto al dolor, un ritual de lágrimas y aun así aquí estoy yo creyente de los besos que profesas, de la felicidad que prometes y no llega.

Juramento

Esta noche juré con mi sangre escurriendo de entre mis venas, con mi llanto brotando del corazón, iracundo, casi venenoso del odio que emanaba de todo el cuerpo, frente al crucifijo, sobre el pentagrama y la figura de la muerte iluminada por aquellas velas, después de burlarme del amor y satisfacer todos los placeres por el simple gozo de poder, después de una hora bien pagada, de sentir sucio el corazón y ebria a la razón. Juré frente a esas tres imágenes no volver a dar el alma, herida de orgullo, de amor, de soledad, de fracasos y quitarme la vida antes de volver a ser feliz .

Claro de luna

Todavía está el piano de la vieja sala de música. Aquel donde aprendí a tocar para ti, para tu dulce sonrisa colmada de melancolía, para que sólo pensaras en mí. Quién sabe en que pasados te adentrabas, qué demonios liberaba. Yo sólo tocaba para ti y tu profunda desdicha. A veces, entre algún piano y yo, me siento a recordarte con mis dedos. Quién lo diría, ahora soy yo quien desato diablos y me adentro en pasados tocando Claro de Luna.