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Claro de luna

Todavía está el piano de la vieja sala de música. Aquel donde aprendí a tocar para ti, para tu dulce sonrisa colmada de melancolía, para que sólo pensaras en mí. Quién sabe en que pasados te adentrabas, qué demonios liberaba. Yo sólo tocaba para ti y tu profunda desdicha. A veces, entre algún piano y yo, me siento a recordarte con mis dedos. Quién lo diría, ahora soy yo quien desato diablos y me adentro en pasados tocando Claro de Luna.

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Juguemos a que nos amamos y luego olvidémonos como si nos interesáramos.

Un día así

Un día así, el sol cayendo, justo en el ocaso, lluvioso, triste, melancólico, me recuerdan mucho a ti. Un día así, reviven la nostalgia de la adolescencia, del primer amor, del primer dolor. Tus ojos que fueron mi tortura un día, tu voz que absorbió mis palabras, y tu crueldad que me arruinó, y sigue arruinándome. Un día así entendí que no eran para mí tus labios y sólo el rencor, quedaría como el lazo para volver en el recuerdo un día. Un día así disfruté de mi soledad y le acogí como compañera, resignada al olvido. Un día así y muchos como éste te lloré con la rabia en la garganta y la resignación en los puños. Un día así, quise desaparecer Y comenzar de nuevo. Un día así, me recuerdan mucho a ti.

Elisa

Al fin y al cabo sólo es un ser humano, hermoso por su profundo dolor. Esa frialdad en sus ojos, esa sonrisa perdida, puramente bella, claro, conoce el amor pero así como lo conoció, lo olvidó. Esa forma de decirme que no esos labios a prueba de escozor, esa forma de hablarme o más bien de ignorarme, cultiva toda mi atención. Por favor, que esto no sea amor.

El principio del holocausto

El silencio me dejó claro el dolor punzante tu aturdimiento. Una nueva herida en tu pecho con mi nombre grabado, y es que hubiera preferido tus gritos o tus reclamos... miento, pero yo ya no podía guardármelo la verdad,  la verdad que todo padre desea no escuchar. ¿Y qué sigue después del holocausto? no veo que vaya a tener un final feliz bienvenida, ¿no es esto lo que andabas buscando? me temo que no puedo cambiarlo las reglas del juego ya estaban aquí. Todos cerraron sus puertas fueron a meditar la cruda verdad ¿Podrán mirarme a los ojos después de esto? lo dudo, años y años de soledad no pueden curar en una noche lo que por miedo tuve que ocultar. Duerme si es posible la mañana llega como continuación de la horrible noche se abren las puertas a un lugar terrible, ya era tiempo de que me tuviera que marchar.

Resaca

Porque después de satisfacer al cuerpo y un poco al corazón con esos rostros alegres y falsos queda este abandono inminente servido en un trago de ron, en un cigarrillo y en estas letras que intentan calmarme un poco. Queda la boca seca, y el dolor punzante en la llaga que promete no cerrar jamás. Queda esta culpa de olvido esa forma de decirnos que ya no y estas lágrimas que prometen cura. Porque sólo queda esta resaca de soledad y el paso que lleva a otra noche llena de ironía de mentiras, de falsedad sólo queda eso, tu nombre, en cada labio que beso.

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Que poco duras ya entre las venas, que poco sueles consolarme ya. Mi dulce magia te has ido, ya no eres suficiente para curar el dolor del cuerpo, mucho menos del alma y aun así sigues quemando como la primera vez.